Leer con los bebésRimas y nanas

Los bebés aprenden a leer antes de poder sostener los libros con las manos. Incluso antes de ver bien. Porque al principio leer es escuchar. Cuando aún están en el vientre, los bebés reconocen las voces de sus padres y esa voz amorosa que les da seguridad es el hilo que siguen para descubrir el mundo cuando nacen, momento en el que sus sentidos más desarrollados son el oído y el tacto. Las palabras de los primeros libros deben dirigirse a esos sentidos para poder despertar los otros.

La música, el ritmo, las repeticiones y la sonoridad de las nanas y rimas que les llegan con las voces de sus padres son el primer libro de los bebés. Un libro que se canta mientras los acariciamos y mecemos, un libro que se canta para provocar las primeras sonrisas, para decirles que les amamos y que llegaron a un mundo en el que queremos compartir muchos momentos especiales con ellos; muchas palabras y emociones, muchos y muy diversas lecturas.

Palmas, palmitas,
que viene papá,
palmas palmitas
que pronto vendrá.

Palmas, palmitas,
que viene papá,
palmas palmitas,
que en casa ya está.

Este dedito
compró un huevito,
este lo cocinó,
este le echó la sal,
este lo probó,
y este pícaro gordo,
se lo comió.

Cinco lobitos
tiene la loba,
cinco lobitos
detrás de la escoba.

Cinco parió,
cinco crió,
y a todos los cinco
tetica les dio.


Si vas a comprar carne,
que no te corten por aquí,
ni por aquí, ni por aquí,
ni por aquí...
sino solamente por aquí.
Pon, pon, el dedito en el botón;
la vaca pintada y el toro cachón
y la cabecita de mi corazón.
Cinco pollitos
tiene mi tía,
uno le canta,
y otro le pía
y otro le toca la sinfonía.
 

Mi carita redondita,
tiene ojos y nariz
y también una boquita,
para hablar y sonreír.

Con mis ojos veo todo,
con mi nariz hago ¡achís!,
Con mi boca como,
ricas palomitas de maíz.

 

Pon pon, achini pon
la vaca pintada
y el toro cachón
y la cabecita de mi corazón

Pimpón es un muñeco
muy guapo y de cartón
se lava la carita
con agua y con jabón.

Pimpón siempre se peina
con peine de marfil
y aunque se dé tirones
no llora ni hace así.

Pimpón dame la mano
con un fuerte apretón
que quiero ser tu amigo
Pimpón, Pimpón, Pimpón.

Cuando vayas
a comprar carne
no la compres de aquí,
ni de aquí,
ni de aquí...
sino sólo de ¡aquí!

 

Esta era
una hormiguita
que buscaba su casita
y la encontró ¡aquí!

 

Por el puente de París
todo el mundo pasa así:
las señoritas,
al paso, al paso, al paso;
las señoras, al trote, al trote, al trote;
los señores, al galope, al galope, al galope.

Piripí, gallo,
monta a caballo
con las espuelas
de mi tocayo.
Caballito blanco,
llévame de aquí,
llévame hasta el pueblo
donde yo nací.

 

 
 
Aserrín, aserrán,
los maderos de San Juan
piden queso, pide pan.
Los de Rique, alfeñique;
los de Roque, alfandoque;
los de Triqui, triqui, tran.
Aserrín, aserrán,
los maderos de San Juan
piden queso, les dan hueso,
piden pan, no les dan.
Los de Rique alfeñique;
los de Roque, alfandoque;
los de Triqui, triqui, tran.
 

Si a veces quieres cantar una de estas rimas, no te detengas por desconocer la melodía. Aprende la letra y deja que la melodía surja de las mismas palabras y de las ganas de cantarle a tu bebe.

Arrorro, mi niño
Arrorró, arrorró
la luna llegó,
porque a su casita
se ha marchado el sol.

Arrorró, mi niño,
arrorró, arrorró.
Ya la florecilla
sus ojos cerró;
la hierba en los prados
sombra se volvió.

Arrorró, mi niño,
arrorró, arrorró.
Todo pajarito
duerme sin temor
y sus ventanitas
ya la noche abrió.

Arrorró, mi niño,
arrorró, arrorró.
Arrorró, mi niño,
que te canto yo.
Arrorró, mi niño,
que ya se durmió.

 

Duérmete, mi niño,
duérmete, mi sol,
duérmete, pedazo
de mi corazón,
que si tú te duermes,
te voy a comprar
todos los juguetes
que hay en el bazar.

 

Esta niña tiene sueño
tiene ganas de dormir
un ojo tiene cerrado
y el otro no lo puede abrir.
Ea, Ea, ro, ro.

Esta niña es una rosa
esta niña es un clavel,
esta niña es un espejo
y su madre se mira en él.
Ea, Ea, ro, ro.

 

A mi burro, a mi burro
le duele la cabeza.
El doctor le manda
jarabe de cereza.

A mi burro, a mi burro le duele la garganta. El doctor le manda una bufanda blanca.

A mi burro, a mi burro
le duele el corazón.
El doctor le manda
jarabe de limón.

A mi burro, a mi burro
le duele la panza
El doctor le manda
de prontoalivio una taza.

Jarabe de cereza,
bufanda blanca
jarabe de limón
y de prontoalivio una taza.

A mi burro, a mi burro
le duelen las pezuñas.
El doctor le manda
que se corte las uñas.

A mi burro, a mi burro
ya no le duele nada.
El doctor le manda
¡que salte de la cama!

Sana, que sana
colita de rana
que si no sanas hoy
sanarás mañana.

 

Largo larguero
Martín Caballero
sin patas ni manos
y corre ligero.

(El río)

Siempre quietas
siempre inquietas
durmiendo de día
de noche despiertas.

(Las estrellas)

 

Si su gusto gustara el gusto que gusta mi gusto,
mi gusto gustaría el gusto
que gusta su gusto.

Pero como su gusto no gusta el gusto que gusta mi gusto,
mi gusto no gusta el gusto
que gusta su gusto

Cuando cuentes cuentos
cuenta cuántos cuentos cuentas,
porque si no cuentas
cuántos cuentos cuentas,
nunca sabrás cuántos
cuentos sabes contar.

Doña cuchíbrica
se cortó el débrico
con la tijérica
del zapatébrico.

El zapatébrico
se la curó
con mantequíbrica
de la mejor.

 

Mañana domingo
de san Garavito
se casa la reina
con un borriquito.

– ¿Quién será la madrina?
– María Catalina.

– ¿Quién será el padrino?
– Calzón de tocino.

– ¿Qué comerán los invitados?
– Caca de ratón.

– ¿Quién lavará los platos?
– La lengua de los gatos.

– ¿Quién limpiará las ollas?
– El pico de las pollas.

– ¿Quién siempre te querrá?
– Tu papá y tu mamá.

Del pellejo de una pulga
salió un caballo trotando,
un coche con cuatro mulas
Y un borrico relinchando.

 

Yo he visto un sapo en cueros
un saltamontes en camisa,
un lagarto sin sombrero
y una rana muerta de la risa
al ver a esos tres caballeros.

Yo he visto un ratón arar
Con una yunta de gatos.
Y lo reprende un zagal:
Amárrate los zapatos
cuando vayas a saltar.

 

Hacia Belén va una burra
rin, rin,
yo me remendaba,
yo me remendé,
yo me eché un remiendo,
yo me lo quité,
cargada de chocolate.

Lleva su chocolatera
rin, rin,
yo me remendaba,
yo me remendé,
yo me eché un remiendo,
yo me lo quité
su molinillo y su anafe.

María, María,
ven acá corriendo,
que el chocolatillo
se lo están bebiendo. (Bis)

En el Portal de Belén
rin, rin,
yo me remendaba,
yo me remendé,
yo me eché un remiendo,
yo me lo quité,
han entrado los ratones,
y al bueno de San José
le han roído los calzones.

María, María,
ven acá corriendo,
que los calzoncillos,
los están royendo. (Bis)

En el portal de Belén
rin, rin,
y
o me la remendaba,
yo me la remendé,
yo me eché un remiendo,
yo me lo quité,
gitanillos han entrado.